La plataforma oficial que materializa el nuevo régimen de transporte de personas y cargas de la Provincia de San Juan: un registro único, abierto y verificable que reemplaza al histórico sistema de licencias.
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Transporte de Personas y Cargas de la Provincia de San Juan
La Ley Nº 2799-A nace de un diagnóstico compartido por el Poder Ejecutivo y la Legislatura: el transporte sanjuanino se regía por un marco normativo que llevaba varias décadas sin actualizarse y que ya no respondía a la realidad de la movilidad provincial. La norma se presentó como una reforma de fondo orientada a ordenar, modernizar y transparentar el sistema de traslado de pasajeros y cargas en toda la provincia, unificando por primera vez en un mismo cuerpo legal el transporte de personas y el de cargas.
Su espíritu queda condensado en los principios rectores que la propia ley enuncia: no son enunciados decorativos, sino la vara con la que la norma pide que se evalúe todo el sistema. El Ejecutivo resumió esa orientación en tres ejes operativos: la mejora de la calidad del servicio, la accesibilidad y la seguridad vial, junto con criterios de control y evaluación continua, como una normativa integral "pensada en los usuarios".
El corazón de la reforma es el reemplazo del histórico régimen de licencias por un registro provincial de prestadores: el Re.Pro.Tran. El sistema anterior había derivado en un negocio de alquiler y compraventa de licencias que desvirtuaba la finalidad pública del servicio; la ley viene a eliminar ese alquiler o compraventa. Bajo el nuevo esquema, la habilitación deja de ser un derecho transferible entre privados y pasa a ser una inscripción a la que puede acceder cualquier ciudadano que cumpla los requisitos. El propósito es doble: terminar con las distorsiones de captación de renta y, a la vez, ampliar la oferta y abrir la competencia —tanto en el servicio regular de colectivos como en el no regular: taxis, remises y aplicaciones—.
La ley sustituye el control documental estático por un sistema integrado que individualiza quién opera cada vehículo, en qué condiciones y cuáles son sus responsabilidades, con la aspiración de monitorear la composición del servicio y sus flujos de manera dinámica. La obligatoriedad de geolocalización en el transporte no regular, la vinculación técnica entre prestador, chofer y vehículo, el certificado de registración con verificación digital y la integración de las sanciones al registro son las herramientas concretas de ese principio de modernización y profesionalización del sector.
El espíritu protector del usuario y del interés público se refuerza con un régimen más estricto: se incorpora la categoría de incumplimientos "gravísimos" y se elevan significativamente las multas, se jerarquiza la seguridad vial, se crea una modalidad específica de transporte con accesibilidad para personas con discapacidad y movilidad reducida, e incluso se incorporan obligaciones de sensibilidad social como el traslado de animales de compañía.
Se reemplaza la licencia por un registro abierto: la habilitación deja de ser un derecho transferible entre privados y pasa a ser una inscripción a la que accede cualquier ciudadano que cumpla los requisitos.
Gestión y control del sistema en una plataforma integrada: trazabilidad, geolocalización del transporte no regular, vinculación técnica prestador–chofer–vehículo y certificado con verificación digital.
Se amplía la oferta y se abre la competencia, tanto en el servicio regular de colectivos como en el no regular —taxis, remises y aplicaciones—, en beneficio del usuario.
Se jerarquiza la seguridad vial, se endurece el régimen sancionatorio, se crea el transporte accesible para personas con movilidad reducida y se incorporan obligaciones de sensibilidad social.
El Registro Provincial del Transporte es el instrumento técnico que hace operativo ese espíritu: traduce el registro único, la trazabilidad, el certificado verificable y el régimen sancionatorio en una plataforma capaz de sostener, en la práctica, los principios que la Ley Nº 2799-A enuncia.